Pepe
Reynoso
Guadalajara no levanta. Esta tarde recibió a Santos con la enmienda de sacar la victoria como sea, tras cuatro
derrotas consecutivas (Bayern, Milán, Pachuca y Tepic) y la presión cada vez
aumentando por el tema porcentual, pero el rebaño volvió a caer. Con las mismas dudas que generó en
los encuentros pasados, el equipo tapatío se hunde en una crisis de resultados.
El
estadio lució una entrada regular, pues los malos resultados no tienen contenta
a la afición rojiblanca. Apenas 22 mil 376 aficionados acudieron al inmueble.
Carlos
Bustos, consciente de que su línea defensiva venía siendo lo más débil del
equipo, decidió iniciar con tres centrales; Araujo, Salcido y Vidrio, con dos
laterales volantes; Sánchez por derecha y Carlos Gerardo Rodríguez por
izquierda. El mediocampo alineó con Israel Castro y Fernando Arce como
contenciones fijos, mientras adelante Fierro, Reyna y Bravo rotaron posiciones
constantemente.
El
‘chiverío’ fue amplio dominador del juego. El primer aviso lo dio Carlos Fierro
con un disparo que controló sin problemas Oswaldo Sánchez. Los avisos de Chivas
fueron constantes, pero los que realmente llevaron peligro los sacó Oswaldo sin
complicaciones.
La
más clara de la primera mitad fue de Fierro, quien al 41’ recibió un pase
botando, de volea disparó a la portería
donde muy bien se recostó el guardameta lagunero desviando el balón a tiro de
esquina.
El
conjunto de Pedro Caixinha lució inofensivo en gran parte del juego, pero un
contragolpe de Carlos Darwin Quintero fulminó al conjunto local.
Guadalajara
intentó por la vía del centro, pero conforme avanzó el partido se volvió
predecible. Ángel Reyna volvió a desequilibrar en los primeros minutos, aunque
se perdió en el trámite del encuentro.
Por
su parte Caixinha modificó su planteamiento en el transcurso de la primera
mitad, pues los balones largos le causaron mucho daño en los minutos iniciales
a su defensa. De iniciar con un 4-3-3 cambió a 4-4-2 para regular el medio
campo.
Al
87’ tras un tiro de esquina a favor de Chivas, Quintero tomó el balón desde
campo propio y condujo hasta que quedó mano a mano con Jesús Sánchez a quien
libró fácilmente y de igual manera al portero Rodríguez, finalmente el
colombiano disparó a puerta y anotó.
Como
parte de la frustración acumulada, la afición rojibanca comenzó a abuchear al
equipo. De igual forma, la barra local comenzó a cantar “jugadores, la pu… de
su madre a ver si ponen hue… que Chivas es más grande”.

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